Pepa
¿Lo habré descuartizado para que quede así?
Seguro era Pepa. Machos o hembras, les dábamos ese nombre. Así, indistinto, fue con los primeros; no sé por qué. Después me encargué de averiguar si la tercer o cuarta ‘Pepa’ era Pepa realmente; y lo mismo cuando encontré a Kitty. Pero éste era Pepa indefinido. No me acuerdo de él; me acuerdo de la situación: el gato no quería venir a upa. No había caso, se iba. Yo volvía a agarrarlo con ganas: otra vez a mi falda. Recuerdo insistir. Mucho -hasta el cansancio-. Y no me acuerdo más.
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