una vuelta más

Publicado en por azabache

Me curaste; lograste el nudo elemental. Con manos inexpertas ataste el fundamento. No importa cuánto viaje quede: lo alegraste.

De un salto, al tiempo del pitido aterrizaste de rodillas girando todo el cuerpo contra la puerta opuesta del vagón, mirando por sobre la lástima las galletitas que quedaron del otro lado. Por un retraso inexplicable hubieses tenido tiempo de bajarte, pero como sabiendo ya elegir, ni lo consideraste.

Apenas se cerraron las puertas soltaste la mochila al costado y te concentraste en el asunto: capaz de engullirte con su suela desprendida, tu zapatilla izquierda, descomunal para el tamaño de tu pie, estaba abierta de par en par. Sí, mirándola de frente, un auténtico cocodrilo.

Enroscado en una posición envidiable, hiperflexible, desdoblaste una aguda pelea con tu cintita azul, corta y deshilachada, atravesando cuero y goma en el borde crucial. Fueron seis estaciones cortando la respiración: si no zafaba de un lado zafaba del otro. Y tu ímpetu para recomenzar no dio espacio, aire, ni tiempo para distracciones fotográficas ni observaciones triviales. Llegando a Tribunales, de vuelta con una convicción pasmosa, como si hubiese sido el único gesto, lograste al fin el nudo.

De otro salto, calzándote la mochila al vuelo te incorporaste guardándole la espalda a tu hermana más alta -tal vez mayor?- y guapo, con mucha voz de hombre, le indicaste: "una vuelta más y terminamos".

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