Deu Vos Guard
Ossa Quieta
Doña Gregoria duerme,
Silencien al gato barcino que ronronea
sobre el sillón desteñido.
Apaguen el fuego de la caldera
y posterguen el silbido del agua
que tanto le gustaba.
Espanten al pato que cucharea
y recobra misteriosas semillas
en el suelo llovido.
Ahoguen mi llanto para que no derrame
su caldo de recuerdos dulces y amargos.
Dejen sólo la lluvia,
monótonas hilachas desprendidas
del cielo de la infancia.
Doña Gregoria duerme.
No la despierten más.
Fermín Chávez.
(Santa Fe, 1°-1973)
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